Pane Sardo

malcontento

“¡Cultiva el descontento: Planta trigo!”. Pintada en las calles de Cagliari, Cerdeña.

Cerdeña es la segunda isla más grande del Mediterráneo. Peculiar, agreste, y con una naturaleza sorprendente y bien conservada, donde sus habitantes, lxs sardxs, con un carácter gentil, hospitalario e indisciplinado, conservan tenaces, sin sucumbir del todo al maná turístico, una identidad y un patrimonio cultural muy hundido en sus raíces.

Orgullosxs de su singular cultura y variada tradición, una buena parte de la población aún vive en el entorno rural de la agricultura y la ganadería, produciendo sus propios alimentos, (aceite, vino, queso, pan, embutidos, hortalizas, licores…).

Uno de estos alimentos identitarios es el pan, con multitud de variedades tradicionales elaboradas con lievito madre, harinas locales, agua y sal del Mediterráneo. Abundan las panaderías artesanales y populares donde se cuece el pan en hornos de leña y se vende al peso.

Ejemplo de la importancia que ya desde antigüo otorgan lxs sardxs al pan como alimento primordial y simbólico, son los bronzetti offerentes, pequeñas figurillas de bronce, de uso votivo, algunas con más de 3.000 años de antigüedad, que crearon los artistas de la civilización autóctona: la misteriosa y sorprendente civilización nurágica. Estas figurillas de bronce representan unas a líderes, guerreros, sacerdotisas, personas en labores comunes,… y otras muchas a personas portando hogazas de pan y focaccias ancestrales como ofrendas sagradas.

offerentes

pintadera

Estos panes solían estar marcados con un sello (Pintadera) que los distinguía para ser ofrecidos en rituales sagrados. De estos sellos de arcilla, se han hallado varios ejemplos, siendo el encontrado en el nuraghe de Santu Antine, un icono para toda la isla.

CARTA DI MUSICA

Dentro de la gran variedad de panes que ofrece Cerdeña, la “Carta de música”, es uno de los más populares y extendidos. Se trata de un pan tradicional que elaboraban las mujeres para los morrales de los pastores, ya que es muy adecuado para aguantar largos y duros días de pastoreo en el monte sin perder propiedades. Se trata de un pan muy poco hidratado, fino y crujiente. Le viene el nombre por su semejanza al papiro o al papel para escribir música. Su textura y sabor son además un gran reflejo del espíritu y el hábitat de la isla. Una adaptación al entorno y sus recursos y a las necesidades y el carácter de las personas que lo habitan: Resistente al tiempo, agreste y aromatizado.

duvlinò protesta murales di orgosolo

Un gran placer haber tenido la oportunidad de concocer Cerdeña y a sus habitantes y de haber podido echar un rápido vistazo al vasto patrimonio cultural y natural que tan celosamente conservan. Gracias a Claudia, Gianni y Mariana, por ser tan magníficos anfitriones y tan bellas personas.

Salute!!

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