Un día, un pan, un mundo.

Receta para hacer pan
como ceremonia, con magia.

Un litro de agua
Imaginemos ahora las aguas, las lluvias persistentes bajando de nubes, recorriendo la Tierra, sumando caudales en hilos de montaña y ríos de llanura, los vastos océanos, las aguas termales regresando a la superficie, y las lágrimas de pena y alegría. Las aguas de todos los tiempos y lugares dentro y fuera, entrando y saliendo. Hablémosle en susurro a nuestro litro de agua, como arrullo de arroyo, hablémosle en tono de mar, magnífico y solemne, aguas que en silencio todo recuerdan, todo lo que tocaron, todo lo que por allá fueron, son aquí y ahora. Pedimos que recupere su totalidad en este momento.

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Un kilo de harina
Imagenemos ahora el trigo en el campo. a merced del sol, el viento, la lluvia, creciendo en la tierra. Ahora ese trigo que transitó por la rueda de los cauto elementos es harina, nuestro elemento tierra. Representa en nuestra ceremonia la tierra de los áridos desiertos, soplada por el viento asoleada y erosionada, de los valles fértiles, húmeda y nutritiva, poblada de insectos y raíces, de las montañas, empinadas y desafiantes mirando al cielo, la tierra que modelaron  manos e hicieron vasijas y casas, removida para sembrar y obtener frutos, arrojada sobre los muertos en la última hora. Tierra que brinda, tierra que tapa, tierra que contiene, y que espera. Nuestra harina es la tierra de todos los tiempos y lugares unidas por nuestra intención de que así sea purificada.

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Una cucharada de levadura
Imaginemos todos los seres vivientes respirando, inspirando y exhalando ondas de aire. Ahora la levadura representa a todos los seres vivientes uniendo cielo y tierra. Pedimos que su acción vivificante sople nuestra masa. Pedimos al aire y a los aires de todo tiempo y lugar que conecta por dentar y fuera en conciencia y armonía a los seres de todo el mundo a través de este pan.

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Calentar el horno a fuego fuerte
Encendemos el misterioso fuego y la llama calienta las paredes, libera el calor y la radiación del distante sol visible y la conciencia del oscuro sol de soles. Pedimos que ese fuego esté presente en el horno aquí y ahora. Cuando el tiempo es suficiente, y ya se acabó. Cuando la masa llegó a su punto. Cuando está en la culminación de su crecimiento, la entramos al horno: un lugar de tiempo sagrado. En ese instante el planeta mismo entra en un horno. El calor transforma la masa en pan y el planeta en un ardiente sol.

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